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El pan tiene su origen en las primeras épocas de la historia del hombre. Con el paso del tiempo han aparecido infinidad de variedades. Este alimento es básico en el consumo diario y posee propiedades nutritivas muy valoradas en los últimos tiempos.

 

El pan francés forma parte indisoluble de la cultura universal de las civilizaciones y ha sido el alimento más consumido por las sociedades de la Antigüedad  desde la época del Neolítico, cuando era consumido como simples gachas y harinas y luego, se convirtió en fruto de la interacción de diferentes factores y por casualidad se convirtió en tortas con la cocción del horno. Los egipcios dieron un paso más añadiendo masa ya fermentada a la mezcla primaria de harina, agua y sal. La historia cuenta que son los auténticos inventores del pan fermentado en los primeros hornos de cocción y de la idea de colocar un panecillo a cada comensal. Buena parte de los diferentes tipos de panes y la combinación con masas diferentes – trigo, cebada, avena, centeno, especias, frutos secos, aceite y miel; todo esto se lo debemos a los griegos, que crearon más de setenta variedades.

 

Los consumidores no conocen mucho acerca de los tipos de pan que existen y las características que tienen, por lo que conviene detenerse en algo que parece tan básico como saber lo que compramos y lo que consumimos diariamente.

 

El pan como tal, y sin otro calificativo que lo acompañe no es otra cosa que el producto resultante de una masa obtenida por la mezcla de harina de trigo y agua potable, con o sin adición de sal comestible, fermentada por especies de microorganismos propios de la fermentación panaria.

 

Durante la Edad Media no se produjeron progresos notables en la panificación. Además del cultivo de trigo y de centeno, se continuó con el de cebada. En Europa, el cultivo de cereales descendió, y con ello vinieron los periodos de hambre, escasez del alimento base, el pan. En la época de más hambre, el pan es el alimento más preciado.

 

En muchos lugares de Europa los monasterios se convirtieron en los principales productores de pan. El pan blanco, en esta época seguía siendo signo de prestigio social, solo accesible para clases ricas y pudientes.

 

En el Perú el pan Francés es muy conocido y es el pan que está ahí, en cada mes; semana, todos los días.